jueves, 17 de febrero de 2011

Fiat 500C by Diesel, glamour para luchar contra Mini

La apuesta de la firma italiana no es baladí. No en vano, el Fiat 500 fue el modelo más vendido en España en 2010 con 5.332 matriculaciones, un 44% más que en 2009, dentro del segmento A que engloba los vehículos pequeños, denominados urbanos.
En esta ocasión, probamos el 500 cabrio con la personalización by Diesel. Esta versión es de color verde militar (también puede ser de color negro o azul vaquero) y lleva varias inserciones en el centro de las cuatro llantas, al igual que en los dos laterales del vehículo donde aparece el logotipo Diesel. Hay que decir que este logo se puede confundir con el tipo de combustible que pueda utilizar el coche, pero no tiene nada que ver con el petróleo y sí con la marca de moda.
Diesel también se encarga del tapizado de los asientos con una tela denim específica con pespuntes amarillos que lleva cosido el nombre de la firma vaquera.
La posición de conducción es la misma que en el 500. Es un vehículo estrecho para personas de estatura media (1,75 m). Los mandos son sencillos e intuitivos y la instrumentación es clara y legible. Sus reducidas dimensiones disminuyen la visibilidad trasera ya que el cristal trasero es más pequeño en el 500C que en el 500.
Delante, el navegador GPS (la preinstalación cuesta 60 euros y se adapta a cualquier Tom Tom), junto con el retrovisor, pueden también reducir algo la visibilidad
¿Cabrio o Targa?
Aparte de ser una versión especial, la unidad probada es la Cabrio. Lo primero que hay que decir que el 500 sería un Targa y no un Cabrio propiamente dicho. La diferencia entre ambos es sencilla. El Cabrio o descapotable no tiene los arbotantes fijos que rodean las ventanillas de las puertas, ni pilar B (central). Al recoger la capota y bajar las ventanillas, la altura del vehículo visto de forma lateral se reduce hasta la base de la puerta donde se recoge el cristal de la ventanilla.
En el Targa, caso del 500C, lo que se recoge es el techo del vehículo. El vehículo cuenta con los dos pilares B laterales completos y con los arbotantes que recubren las ventanillas.
La capota del 500C es textil, negra en nuestro caso, y se recoge en tres posiciones. Una a la mitad a modo de techo solar, dos hasta el final, a modo de techo panorámico para las dos plazas traseras, y tres, plegada del todo encima de la puerta del maletero.
Su funcionamiento es eléctrico y tarda 20 segundos en realizar la operación completa y se acciona a través de dos botones situados delante y encima del retrovisor.
Medidas y maletero
Las medidas del 500 y del 500C son las mismas. La única modificación se produce en el portón trasero. En la carrocería normal, el portón incluye la ventanilla trasera. En la carrocería cabrio, dicha ventanilla se encastra en la capota. Esto reduce la bocana del maletero, que tiene una capacidad de 182 litros. Si la capota está plegada completamente, al abrir el pulsador del maletero, está sube de forma automática a la posición de techo panorámico para permitir la apertura de la puerta
Hemos podido comprobar con lluvia intensa que la capota del Fiat es completamente impermeable. Además, el interior está asilado de tal manera que la temperatura se mantiene con facilidad.
El ruido aerodinámico se aprecia cuando hace mucho aire pero no es molesto. Del mismo modo, cuando circulamos descapotados en las plazas delanteras, se puede mantener una conversación con el acompañante sin elevar el tono de voz. Para la parte trasera, Fiat ofrece un deflector cortavientos (160 euros) que se pone entre los dos reposacabezas traseros y la capota. Aun llevándolo, en las plazas posteriores el viento se nota bastante más.
Motor bicilíndrico. Consumo
Hace poco, hablamos del motor bicilíndrico que Fiat ha introducido el mes pasado en el mercado español y que del que se vanagloria al afirmar que “es el motor de gasolina más ecológico del mundo”, ya que homologa un consumo de 4,1 litros por cada 100 km para el cambio manual y unas emisiones de 95 gramos de CO2, con lo que estaría exento del pago del impuesto de matriculación.
Nuestra versión montaba este motor de dos cilindros y menos de 0,9 litros de cubicaje que da 85 caballos, asociado a un cambio manual de 5 velocidades, con dos modos de conducción ECO y Normal. El primero corta el par máximo a 100 Nm a 2.000 revoluciones por minuto, mientras que el segundo lo eleva hasta 145 Nm a 1.900 vueltas. Evidentemente, la homologación de la marca del consumo de 4,1 litros se hizo con el modo ECO activado.
La diferencia entre ambos modos se nota. El corte de la aceleración del modo ECO se utiliza en ciudad y para circular por autovía sin excesivas pendientes. El Normal es más agresivo y divertido para el conductor.
Durante la prueba realizamos 200 kilómetros en tramo urbano, divididos en modo ECO y Normal. Con el primero, conseguimos una cifra de 5,4 litros, mientras que con el Normal, no bajamos de 6,3 litros. Aquí hay que destacar el funcionamiento del Start & Stop, que entra en funcionamiento con ambos modos. Funciona de forma suave y el habitáculo no tiembla al arrancarse.
A la hora de aparcar, sus 3.54 m. de longitud le hacen ser muy manejable. La unidad probada contaba con sensor de párking trasero, de serie en este acabado. No es muy necesario, ya que se aparca con enorme facilidad, aunque al ser de serie, toda ayuda siempre viene bien.
En autovía realizamos 100 kilómetros, 50 en modo ECO y 50 en Normal. A una media de 88 km/h, en el modo ECO conseguimos bajar a 5,1 litros, un litro por encima de la homologación. En modo Normal, en el mismo recorrido a una media de 89 km/h, subimos a 5,9 litros. Las pruebas en ciudad se realizaron con dos personas a bordo y las de autovía sólo con el conductor.
También decidimos subir a la sierra a ver el comportamiento de este motor en carreteras viradas con grandes desniveles. La respuesta es buena. Si se juega con el cambio, algo rudo hasta que nos acostumbramos, se puede llevar un ritmo elevado de marcha si circulamos en modo Normal. A la agilidad ayudan sus escasos 1.055 kilos y su corta batalla (2,3 metros) y el buen par que ofrece esta mecánica. Evidentemente no es un deportivo, pero cumple a la perfección para pasar un rato muy divertido por su rápida respuesta, lineal hasta 5.500 revoluciones por minuto. Eso sí, en apenas 45 kilómetros, el consumo se elevó a 8,8 litros, con dos ocupantes a bordo.
500 vs Mini
Es un modelo de capricho con detalles de exclusividad, que hacen original su presencia en las calles. A igualdad de motor y equipamiento es unos 3.000 euros más barato que el Mini One Cabrio. Sin embargo, el Mini ofrece 98 caballos de potencia y un ancho de vías más grande (distancia entre las ruedas de un mismo eje), lo que le otorga algo más de estabilidad. Tanto el Fiat como el Mini son duros de suspensión y no absorben con facilidad los baches si circulamos por un firme irregular, ya que su conducción se asemeja a la de un kart, más en el caso del Mini.
Mención destacada merece el motor bicilíndrico de Fiat, el primero en España. Ante todo, hay que adaptarse a su sonido, tan rumoroso y parecido como el de una moto bicilíndrica de altas prestaciones. Es raro, y como todas las rarezas, a unos gustará y otros lo odiarán.
Las cifras de consumo en el modo ECO son muy buenas. Bajar de 5,5 litros en tramos completamente urbanos con un sinfín de semáforos es sinónimo de ahorro.
Como punto negativo, el control de estabilidad (ESP) se ofrece como una opción con un coste añadido de 460 euros. Con todo, en el segmento de vehículos urbanos son pocos los modelos que lo introducen de serie.

170/02/11

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