jueves, 11 de octubre de 2007

Historia de La Serenisima


Don Antonino Mastellone, fundador de la empresa, nació en Piano di Sorrento, un pequeño pueblo de Nápoles el 12 de diciembre del año 1899. Siguiendo la “tradición quesera” de su familia, primero viajó a Milán para aprender nuevas técnicas para la elaboración de quesos y luego, en 1922 se fue a trabajar a la quesería de la ciudad de Sassari, en Cerdeña, egresando de ella con el título de técnico en quesería.

Alentado por los relatos que recibía de un amigo de su pueblo que había viajado a la Argentina, Antonino llegó a estas tierras en 1925. Comenzó como técnico en una industria láctea de Junín, provincia de Buenos Aires, para luego ingresar a trabajar a un frigorífico, cuyo dueño había nacido en el mismo pueblo de Nápoles que la familia de Don Antonino, por lo que conocía la actividad que ellos desarrollaban en Italia y los títulos que sobre la elaboración de quesos poseía don Antonino. Esto lo llevó a ofrecerle en préstamo una casa que tenía en la localidad de General Rodríguez, para que instalara en ella una quesería en la que podría poner en práctica estos valiosos conocimientos técnicos.

Así a principios del año 1927, Don Antonino Mastellone, se trasladó a General Rodríguez, sumando al poco tiempo a su hermano José. De esta manera los hermanos Mastellone comenzaron la elaboración de mozzarella, ricotta y provolone, tipos de queso poco difundidos hasta ese momento en nuestro país. El 29 de octubre de 1929, y luego de varios meses de noviazgo, contrae matrimonio con Doña Teresa Aiello, perteneciente a una familia vecina de los Mastellone Antonino en Italia. Esta unión marcó la piedra fundamental en el origen de La Serenísima: Doña Teresa sumó su potencia y empuje al espíritu inquieto y visionario de Don Antonino, lo que dio lugar a la nueva empresa. Por esta razón, y más allá de los antecedentes ya mencionados, se considera oficialmente la fecha de esta unión matrimonial como fecha de fundación de La Serenísima.

LA EMPRESA

Los comienzos fueron duros para la incipiente empresa. Así en sus principios, los productos elaborados por los hermanos Mastellone se vendían casa por casa, especialmente entre la colectividad italiana y algunos comercios, que recién empezaban a vender productos casi desconocidos en la dieta de los argentinos de aquella época. Así Don Antonino transportaba en tren los numerosos y pesados bultos hasta la estación Once, para luego distribuir "a pie o en tranvía", y a través de los ya poblados barrios de la Capital Federal, los productos que elaboraba a 52 kilómetros la ciudad.

Como sucede en la mayoría de las empresas de origen familiar, los hijos se fueron incorporando desde temprana edad. Así su primer hijo, Pascual, comenzó a acompañar al hermano de don Antonino, José, en el reparto de los productos. El denodado esfuerzo de años, hizo que Don Antonino inyectara sangre nueva en la empresa, debido a ello decidió formar la primera sociedad de responsabilidad limitada que registra la empresa, denominada La Serenísima SRL, con un capital de 40000 pesos, constituyéndose la misma en el año 1942.

El nivel sostenido de crecimiento que llevaba la empresa motivó el aumento de la confianza de los tamberos de la zona de Gral. Rodríguez, quienes diariamente entregaban su producción a la empresa. Ello a su vez generó un aumento en la actividad, lo que obligó a aumentar el número de operarios. Hacia fines de la década del ‘40 y principios de la del ´50, la compañía evoluciona a un ritmo constante. Con el paso del tiempo se incorporan nuevos métodos y técnicas que exigen los nuevos tiempos; se profundiza de esta manera el control de la leche para mejorar su calidad, otra constante de la compañía. Se realizan los primeros análisis para comprobar el tenor graso y acidez de la materia prima, a la vez que se va mejorando la entrega del producto por parte de los tamberos.

La desaparición física de Don Antonino en 1952 no hizo olvidar la convicción que sus enseñanzas y ejemplos habían dejado. Fue de esta manera que la dirección recayó por decisión de Doña Teresa en el hijo mayor, Pascual, cargo que asumió apenas fallecido su padre, siendo acompañado por sus hermanos Victorio, José y Mateo.

LA EVOLUCIÓN

Coincidiendo con la determinación de volcarse a la pasteurización de la leche fluida para adecuarse a la reglamentación de consumo decretada a finales de 1960 en la Capital Federal; la empresa dio un giro fundamental al iniciarse en la producción de leche pasteurizada. Así, las botellas de leche pasteurizada “La Serenísima” hicieron su primera aparición en los barrios de Buenos Aires el 1° de enero de ese mismo año 1961.

La constante evolución hizo que la empresa fuera adoptando nuevas herramientas de gestión para mejorar permanentemente los parámetros de calidad de la leche que utilizaba para la elaboración de sus productos. Así desarrolla la figura de “Inspector de Tambos” que mantiene contacto permanente con los productores a fin de garantizar la higiene en sus establecimientos, también creó el laboratorio microbiológico, con el cual se controlaba y verificaba la calidad de la leche producida. Fue la primera empresa del país en informar diariamente el tenor graso de la leche a sus productores con el fin de tener un mejor control de la materia prima y reemplazó la botella por el sachet, asegurándole la llegada al consumidor de un producto inviolable.

A inicios de la década del ’70, impulsó el primer “Programa Privado de Promoción de la Actividad Lechera”, lo que permitió triplicar en ocho años la productividad de los tambos remitentes, a fin de contar con un adecuado aprovisionamiento de materia prima a lo largo del año, especialmente durante aquellos meses de invierno de baja producción. Llegando a los ´80 impulsó la creación de la categoría de leche seleccionada en el Código Alimentario Argentino, impuso el sello de calidad LS con el que distinguió a un grupo de productores de avanzada que cumplían con exigencias de calidad internacional, y fue la primera empresa de la Argentina que informó a los productores sobre los sólidos no grasos de la leche. Hacia finales de esta misma década introdujo la tecnología de los probióticos en forma masiva, creando la leche cultivada y otros productos de gran beneficio para la calidad de vida.

Ya en los ´90 fue la primera empresa láctea del país que comenzó a pagar por proteína de leche, estableciendo un nuevo estándar de calidad para la leche. También agregó a la leche fluida, yogur, leche en polvo y postres el sulfato ferroso en forma microencapsulada, un desarrollo exclusivo de la empresa, sin alterar las características propias de cada producto, a fin de paliar la deficiencia nutricional de este elemento. La estrategia innovadora de la compañía no se detuvo, fue así que introdujo en la leche cultivada y yogures el Lactobacilus GG, el probiótico más reconocido a nivel mundial por sus propiedades benéficas para la salud. También lanzó al mercado la leche Ultrapasteurizada, que puede mantenerse refrigerada y cerrada hasta 25 días, sin perder sus cualidades nutricionales.

Hacia finales de los ´90 culmina el proceso de reconversión de productores iniciado en 1982, por el cual impulsó la incorporación de tecnología para enfriar la leche en el tambo. De esta manera 100% de la leche que recibe la empresa es enfriada en el mismo tambo. También fue la primera marca de la Argentina que certifica durante las 24 horas del día, los 365 días del año, que un instante antes de la pasteurización la totalidad de la leche y no su promedio, contenga menos de 100.000 bact./mil. Este parámetro, similar o superior al de los países más desarrollados en lechería, es muy importante, porque la pureza está determinada por el recuento de bacterias. A menor cantidad, mayor pureza, a ello debe sumársele el hecho que se convierte en la única marca cuyos productos son elaborados con leche proveniente de tambos oficialmente libres de brucelosis y tuberculosis.

Todos estos hechos sucedidos a lo largo de la historia de la empresa, no hacen más que señalar que la valoración de marca con la que los consumidores distinguen a La Serenísima se relaciona directamente con una filosofía de trabajo por la calidad y la innovación que ya lleva más de 70 años.

EL POR QUÉ DEL NOMBRE DE LA SERENÍSIMA

El nombre La Serenísima proviene de la escuadrilla de aviones de guerra que comandaba el poeta italiano Gabrielle D'Anunzio durante la I Guerra Mundial, denominada "La Serenissima" -en su origen italiano con doble "s"-.

Un 9 de agosto de 1918, el poeta al mando de su escuadrilla sobrevoló Viena, capital del entonces Imperio Austro-Húngaro, con la misión de bombardearla, pero en cambio lanzó sobre la ciudad miles de panfletos en favor de la paz.
Fue esa heroica acción la que ganó la admiración del joven Antonino Mastellone -que en esa época estudiaba para convertirse en maestro quesero-, quien se prometió a sí mismo que el día que tuviera algo propio lo bautizaría con el nombre de esa escuadrilla.

Esta promesa pudo cumplirla cuando en 1929, produciendo ricotta y mozzarella, fundó La Serenísima; nombre que encierra una gran carga afectiva y una profunda admiración por la Paz.


Historia extraìda de:
http://www.laserenisima.com.ar

1 comentario:

karina dijo...

muy buena la marca

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